Ir al contenido principal

Ética, convivencia y democracia

Por Nabor Ruiz Martínez

UCV, Caracas, Venezuela


Resumen:

En el presente artículo se hablará sobre los conceptos de ética, convivencia y democracia, de cómo  esos conceptos se interrelacionan íntimamente en una sociedad democrática y de cómo afectan significativamente a los diferentes individuos inmersos en ella, así como las características particulares que presentan cada uno de esos elementos que la componen para definir una realidad organizativa y política que caracterizan a las sociedades de occidente.


El ser humano es un ser desvalido en la naturaleza, la única forma de sobrevivir en un ambiente hostil, fue la de agruparse en comunidad, con ello garantizó la subsistencia de la especie como tal. No posee colmillos ni garras, ni pelaje abundante, sólo su intelecto y su capacidad de comunicación fue lo que le permitió avanzar y sobrevivir. Esa forma de organización nuclear, primero en torno a la familia, y luego, la unión organizacional de liderazgos y participación es lo que lo capacita y completa para ser útil socialmente.

Comenta Dewey (1916) que un organismo aislado no es nada, que sólo por medio de la interacción y los sentidos de las instituciones organizadas es que se alcanza la verdadera personalidad. Esto se aplica a los seres humanos desde los albores de la humanidad, y es que gracias a esa organización, comenzando por la de tipo familiar es que se llega a lo social, a lo comunitario. En este sentido, el hombre siempre ha sido un ser gregario, forma comunidades y las desarrolla, todo mediante el lenguaje y el empleo de las tecnologías.

También esa agrupación en comunidad es la que le da al ser humano la oportunidad de educarse, para prepararse para cumplir el rol futuro que le tocará ejercer durante su existencia, por eso la educación es una parte integral del desarrollo del individuo. Savater (1991) dice que educar va más allá de la simple instrucción, que es un acto complejo que implica también la formación del individuo como persona, lo que facilita la convivencia y prepara a una generación para preparar a otra, esto es lo que garantiza la permanencia y la evolución social a través del tiempo.

Según comentan Pérez, Berrueco y Quezada (2019) “La formación ciudadana es un proceso que forma parte de la socialización de los individuos cuyo propósito es la educación en valores sociales, que cooperen en el desarrollo de comportamientos solidarios, basados en una identificación plena con la comunidad y el respeto a la convivencia”. Y bueno, de esta afirmación se podría pensar que desde la familia, es que parte la formación primaria de esos valores en el individuo. Los padres cumplen la labor primordial de proteger y formar esos valores cívicos, por lo que se prepara al individuo para interactuar con los otros, para ello se utilizan muchas herramientas, sin embargo, el ejemplo, es decir, el modelo que los hijos observan en los padres será lo que ellos, básicamente, aplicarán en su propia existencia. He allí la importancia del núcleo familiar en la formación de valores primarios en el ser humano. Por supuesto, hay factores culturales, geográficos, étnicos y de otra índole que influyen en la formación del individuo, sin embargo, siempre hay un factor en común.

Comenta Hauser (1973) que el desarrollo del libro, gracias al aporte e inventiva de muchas culturas, como los fenicios, los griegos, los romanos, los chinos, los árabes, y al final el desarrollo aplicado en Europa y en Norteamérica en la imprenta offset, asentó las pautas y normas que democratizaron la educación y la formación en el ser humano. Sin embargo, este proceso no alcanzó a todas las sociedades por igual, diversas causas, entre ellas lo cultural, lo político, lo organizativo, lo económico, y lo social, hizo que el proceso educativo se singularizara y regionalizara de acuerdo a las características propias de cada país y región.

Dewey (1916) expresa que uno de los sentidos democráticos más arraigados que existe es el de la educación, ya que en base a ella es que se logra el nivel necesario que permita la elección de los gobernantes por parte de los gobernados. Y que esto es más que una forma de organización, es un conjunto de experiencias comunicativas asociadas efectiva y significativamente para el mantenimiento social.

Prieto Figueroa (1959) comenta que “el humanismo aplicado en la educación debe ser para desarrollar las habilidades del hombre, colocándolo en su medio y en su tiempo, al servicio de los grandes ideales colectivos”. En este sentido, en el año 1948 cuando se propone el Proyecto de Ley Orgánica de Educación Nacional en el Congreso venezolano se buscaba ampliar el proceso para las masas excluidas del sistema educativo. Comenta Prieto Figueroa (1959) que hasta ese entonces, el 59% de la población mayor de 15 años y más de 500 mil niños no asistían o no tenían acceso a la escuela, por no haber instituciones lo suficientemente disponibles para todos, y los costos educativos estaban muy lejos de cumplir la gratuidad ofrecida por la legislación, lo que no era democrático ni terminaba con el sistema de castas educativas que hasta ese momento había en Venezuela. Y es que hasta ese entonces, comenta Pietro Figueroa, al igual que en el modelo democrático griego, sólo una élite, una pequeña parte de la población podía realmente cumplir con todos los niveles educativos desde el preescolar hasta la universidad.

En este sentido, la masificación de la educación es importante para lograr un verdadero desarrollo social democrático y eso se encuentra es en los propios procedimientos del proceso de enseñanza-aprendizaje que se da en las instituciones educativas y en la adquisición de valores fundamentales, como la ética, el respeto, la solidaridad, la libertad, la tolerancia a las diferencias, etcétera, las cuáles deberían darse y enseñarse, en teoría, dentro del núcleo familiar, pero que muchas veces se ve entorpecido por las propias características actuales que presentan la mayoría de las familias venezolanas, de bajos recursos, en la actualidad.

A su vez, comentan López y Leal (2002) que en la actual sociedad del conocimiento, el bienestar y la riqueza están influidos notablemente por el nivel y la calidad de los saberes de sus miembros. Es necesario, que sean miembros activos comprometidos por el desarrollo económico y ser portadores de los propios cambios sociales que el mismo sistema solicita. Se puede decir, que el sistema actual tiene alguna dosis de incertidumbre, no es como el antiguo sistema industrial donde el desempeño podía mantenerse toda la vida, los empleos eran de larga data, la época actual exige unas actualizaciones constantes de los saberes y hasta un cambio de rol continuo y constante dentro de la misma sociedad, todo con la finalidad de desarrollar las capacidades de la persona.

Se podría decir que la educación como tal es la base de la convivencia. Según la RAE (2024) “convivencia” significa coexistir, cohabitar, relacionarse, tolerar a otros. Y es que este significado simple significa mucho para el ser humano. Nada como el vivir junto a otro, relacionarse para el aprendizaje, para garantizar, como dice Savater (1991) la transmisión de conocimientos de generación en generación.

Según comenta Cortina (2000) la democracia moralmente deseable y legítima no se reduce a un mero mecanismo, sino que consiste en un modelo de organización social, que parte por el respeto a la autonomía individual y colectiva y esto se adquiere desde una forma de vida participativa, que ayuda a desarrollar el sentido de la justicia. A su vez, comenta Cortina (1988) que el ser humano según Kant tiene un valor absoluto, y por ello no puede ser tratado como instrumento por ser un ser racional que tiene moral en sí mismo, por lo tanto no puede ser un medio para otra cosa. Es decir, hay moral porque las personas son unos seres absolutamente valiosos en sí, por lo tanto hay que respetarlos y darles su valor. De todos los sistemas organizativos, la democracia es el que garantiza ese respeto.

Se entiende, según dice Gándara (2002) que este compromiso requiere que se instrumentalice lo público como de responsabilidad compartida por todos, y que sus beneficios deben ser colectivos no individualizados. Es decir, debe haber equilibrio entre lo público y lo privado, el desarrollo común parte de lo individual.

Y bueno, hay unas características que definen a la democracia como sistema organizativo, sin ellas no se puede decir que se está en ella, a modo sucinto Gándara (2002) cita a Rubio-Carracedo (2000) el cual dice que:

·       La democracia tiene un control político de gobierno conducido por representantes electos por parte de los electores.

·       Estos representantes deben ser electos en elecciones libres e imparciales.

·       Derecho al voto universal por parte de los adultos.

·       Derecho a ser elegidos los adultos para los cargos de libre elección por parte de votantes.

·       Libertad de expresión, incluyendo críticas a las instituciones y gobierno.

·       Derecho al acceso de medios de información alternativos protegidos por la ley.

·       Derecho a la asociación de partidos políticos, grupos de interés con autonomía.

·       Dominio público regulado constitucionalmente.

·       Controles y contrapesos en los poderes del Estado.

·       Gobierno de mayoría que respeta los derechos de las mínorías.

·       Elecciones regulares e imparciales.

·       Libertad individual y derecho a la privacidad garantizado

·       Vinculación efectiva a los principios de justicia y garantiza de los derechos humanos.

Todas estas características definen el principio formal del Estado de derecho, noción que se ha convertido en factor de legitimación de los regímenes políticos que detentan el poder de un estado y que ha sido otorgado por los ciudadanos adultos. Este Estado de derecho está regulado por las leyes y es la garantía que tiene el propio sistema para su permanencia y desarrollo a través del tiempo.

Comenta Gándara (2002) que en un verdadero Estado de derecho nadie tiene el monopolio del poder, y que toda cuota otorgada por la sociedad a una persona es para que sirva a esa misma sociedad, por esa misma razón debe haber control y supervisión, a su vez, el otorgado debería rendir cuentas de sus gestiones a los otorgantes. Es de suponer, que todos estos principios que definen a la democracia deben ser inalienables e inviolables, sin embargo, en un Estado de derecho pleno solo lo valores, algo intangible como la ética, el respeto, la solidaridad, la comprensión, los derechos humanos, u otros más, son los que la sostienen y le dan vida plena a la democracia.

Lamentablemente, pareciere que esto no siempre es así, hay momentos en que las apetencias personales, la organización grupal o política, los intereses económicos, se conjugan para desvirtuar a la democracia y convertirla en una mampara que permite la permanencia en el poder de una minoría. Para ello se valen del fraude, el secuestro institucional de organismos públicos, la adaptación y promulgación de leyes a conveniencia, todo para garantizar la extensión del mandato. Todo lo contrario de los principios que establece en sus escritos Inmanuel Kant (1921) sobre la aplicación de la buena voluntad.

Aristóteles, citado por Bautista y Ausin (2014) decía que uno de los fines de la política es formar ciudadanos virtuosos, por ello habla del fomento de la ética en la formación de tales funcionarios, para que no sean corruptibles y no se desvíen de las labores para los cuales fueron educados. Lo que podría ser discutible es que este modelo griego, necesitaba de una casta social seleccionada, una educación especial desde niños, para unas personas especiales, o sea, una élite. Nada de igualdad ni democracia participativa con el desarrollo de escalas sociales movibles para el acceso al poder.

Por su parte, Dewey (1916) comenta que la democracia es más que una forma de organización social y de gobierno, es una forma de vivir, de convivir, de participar, con respeto con dignidad, para eso es que el voto universal y secreto sirve, para elegir a los gobernantes y que éstos sirvan y ejerzan las funciones que el pueblo, los gobernados, le otorgan de buena fe. Kant (1921) fundamenta que las personas por su libre albedrío le otorgan de buena voluntad el poder a otro para que los gobierne, pero esperan que a su vez, éste tenga una acción recíproca a la hora de dirigirlos, estas acciones se basan en la ética, en el respeto mutuo, el cual no debería ser quebrantado si no mediante acciones de rechazo o traición a lo convenido previamente. Así mismo, Kant (1921) expresa que la buena voluntad no es buena por lo que efectúa, o por lo que se adecúe, sino que es buena por el querer, es decir, es buena en sí misma, independientemente de lo que se logre o no, ella se mantiene como un valor intangible. Siempre está presente.

En este sentido, una de las observaciones de Kant (1921) podría aplicarse a la democracia, ya que un pueblo que busca elegir a un gobernante lo hace con la finalidad de buscar su propia felicidad a voluntad, no por inclinación, sino por deber, y eso es lo que le da a la conducta de elegir un valor moral, el cual es el que le da piso a su elección.  En cuanto a la convivencia democrática, ese principio de la buena fe, para buscar razonada y voluntariamente la felicidad forma parte de la misma esencia de lo que se conceptualiza como el desarrollo práctico de la aplicación de la libertad para elegir.

Sánchez (1985) comenta que la democracia es una forma de organizar el Estado en el cual, básicamente, los poderes políticos residen en el pueblo, organizado en cuerpo de ciudadanos, que lo ejerce, bien directamente (democracia directa), bien a través de sus representantes (democracia indirecta o representativa). 

A su vez Garvin (2000) expresa que una organización debe modificar siempre ciertas actitudes, por ejemplo, una empresa que produce y crea conocimiento debe ser capaz de poder adaptar sus propias estructuras para modificarlas y adecuarlas a esos propios nuevos conocimientos e ideas, no puede ser inflexible. Igualmente le tocaría a la sociedad, los individuos deberían aprender a convivir, adaptarse socialmente lo más prácticamente posible con el fin de no generar traumas para ellos ni al propio sistema, eso es lo que garantizaría una buena convivencia y un excelente desarrollo. En este sentido solo la educación provee el marco de participación social flexible que los alumnos necesitan para la convivencia en paz y solidaridad que la democracia les ofrece como forma de vida.

Ahora, comenta Juárez (2012) que las necesidades del sistema educativo nacional van más allá de las simples estadísticas y de otorgar títulos académicos. Según el autor, se necesita salir del modelo formador de valores de forma individual, el cual queda a cargo de la familia, a un modelo más colectivo o comunitario aupado por las instituciones educativas. Dice que este proceso debe salir del rango teórico para ser llevado a un modelo más pragmático, es decir, aplicado en la escuela para que pueda dar realmente resultado en la formación de valores ciudadanos.

El tema de los valores en las instituciones educativas se aborda mediante la aplicación de los llamados ejes transversales, los cuales se integran entre las diferentes materias o cátedras que se les dicta a los alumnos para que ellos apliquen los valores en forma práctica y enlazada con la realidad que les toca vivir cotidianamente. Por ejemplo, en el área de castellano, se busca generar alguna actividad como un cuento, por ejemplo, y que éste tenga incluido el tema de valores como la solidaridad, el respeto, la tolerancia, y que cuente con una moraleja, de esta forma se busca generar esas reflexiones en los alumnos de acuerdo a cada nivel educativo. Con este tipo de actividades se aplicaría ese trabajo colaborativo, que favorezca la convivencia y prepare para vida profesional armónica y en sociedad.

En este sentido Juárez (2012) dice que la aplicación de los ejes transversales debería estar inmerso junto con las políticas del Estado como un programa articulado que ayude a mejorar la calidad de vida de las personas, que en ello se valora, comprueba y transforma el mundo, la realidad que rodea al joven no debe delimitar su desarrollo, sino que por el contrario debe ser un aliciente para transformarla y mejorarla. En ello vale la aplicación de la convivencia, la participación ciudadana y la puesta en práctica de los valores y derechos en modo activo. De lo dicho por Juárez (2012) se podría deducir que es importante que se enlacen valores, cultura y leyes para darles un sentido constructo más válido colectivamente, solo allí, se verá el plano de convivencia necesario para integrar a los individuos como comunidad, como parte de algo más grande que ellos mismos. Para ello, el trabajo en equipo, en forma colaborativa constituye una valiosa herramienta para generar esa convivencia existencial que los alumnos necesitan. Los docentes, en tal caso, deben facilitar la actividad, darle las orientaciones necesarias, pero dejar que sean los propios alumnos los que organicen las actividades que van a realizar para cubrir la asignación, así como las formas, métodos y procedimientos que emplearán. Este tipo de actividad permite que pongan en práctica una serie de elementos que luego les servirá para aplicarlos en su vida cotidiana en la resolución de problemas que se les presenten. Por naturaleza, los liderazgos naturales salen a flote en estas actividades, así como el seguimiento de instrucciones, el respeto mutuo y la valoración de las opiniones propias y de otros constituyen una valiosa herramienta de aprendizaje tanto para los alumnos como para el profesor, el cual supervisará esa organización como asesor u orientador.

Slavin (1994) citado por Méndez (2003) comenta que el trabajo colaborativo se basa en generar una visión compartida y llevar a cabo una labor en grupo o en equipo que permita cumplir el objetivo original trazado en la asignación. Esto permite una mejor interrelación entre los participantes, así como una reestructuración cultural y cognitiva entre ellos. También se favorece la cooperación, el establecer normas de trabajo grupal, el lenguaje común, aceptación de las críticas, la realimentación de ideas y mejora las estrategias de aprendizaje, aunado a que minimiza los sentimientos de aislamiento y el bullying.

Un buen ejemplo es el que expresa Ouchi (1982) el cual habla de cómo el individuo se debe comprometer con la organización y con él mismo para poder lograr los fines propuestos. Sin ese compromiso personal no existe la motivación necesaria para seguir adelante, para evolucionar, revisar los procesos y mejorar responsablemente. Comenta que debe haber presente una filosofía que defina al tipo de organización y que ésta debe tomar en cuenta el desarrollo humano de las relaciones que se establecen entre los individuos como un elemento delimitador y respetuoso de las funciones que cada uno ejerce. Todo para ayudar a la convivencia y al buen desempeño organizacional en forma armónica y agradable para todos.

Así mismo, comenta Juárez (2012) que las normas no deben ser algo obligadas o aplicadas mediante el temor, sino deben formar parte intrínseca del sistema de convicción del individuo para que puedan ser aplicadas voluntaria y espontáneamente en sociedad, en ello radica principalmente el concepto de convivencia y de cohabitación participativa.

Cortina (2000) expresa que todo parte del Ethos, la cual es una palabra griega que significa "costumbre y conducta" y, a partir de ahí, "conducta, carácter, personalidad". Es la raíz de términos como ética y etología. De Viana (1993) comenta que el ethos y los valores que caracterizan a la sociedad venezolana sufren una transformación para poder adaptarse y responder a los cuestionamientos que la misma modernidad ha ido implantado socialmente. Esto porque la cotidianidad de las personas se somete a los condicionamientos sociales, económicos y políticos del momento.

Comenta Pascuali (2021) que la moral es la ciencia relacional, que debería ser la normativa que dicte la forma en que se debe relacionar una persona con el prójimo. Y que este debe ser un principio válido para todos, ya que la norma nace de establecer una buena relación entre iguales, es un principio universal de libre aplicación. En este sentido, el principio de la voluntad propuesto por Kant (1921) se debería aplicar como una norma de convivencia con el fin de rescatar y recrear la ética social en los alumnos junto con los conocimientos técnicos y académicos que se les brinda en el sistema educativo.

Todo para mejorar y adaptarse a la sociedad, y es como dice Dewey (1916) sobre lo que constituye una institución educativa, la cual es una institución que enseña, pero que también, aprende de lo que enseña y eso la hace avanzar a través del tiempo, lo que la hace revisar constantemente sus procedimientos y resultados para plantearse metas más exigentes ante los logros alcanzados. Igual son las personas, van mejorando e incorporando a sus estructuras cognitivas las experiencias propias y ajenas que van conociendo a través de sus vidas, lo que mejora y facilita sus relaciones de convivencia efectiva en sociedad. En este sentido comentan López y Leal (2002) que el sistema educativo inmerso dentro de la llamada sociedad del conocimiento está en constante cambio y revisión. No es un organismo estático e inamovible, sino que contiene unas dinámicas que obligan al propio sistema a actualizarse para adaptarse a los factores, sobre todo, el tecnológico, y ello también fuerza a los individuos a estar aprendiendo nuevas destrezas y saberes en modo continuo y constante, inclusive en espacios no formales e informales. Es decir, se aprende en cualquier circunstancia y tiempo, sobre todo, en los campos de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, TIC´s. En este sentido, el desarrollo de internet posibilita trabajar y aprender desde cualquier lugar al que se tenga acceso a la Web, todo gracias a las posibilidades móviles que la tecnología actual permite a través de los celulares u otros dispositivos inteligentes con capacidades de conexión. Eso sin hablar, de las capacidades ilimitadas que genera la convivencia digital, la cual permite la interacción y comunicación entre las personas, prácticamente desde cualquier lugar del globo terrestre las 24 horas del día con la utilización de las redes sociales y las aplicaciones diseñadas para el entretenimiento y el trabajo a distancia o remoto.

Giusti (1998) comenta que la ética es una concepción evaluativa de la vida, o una escala de valores compartidos socialmente, y que estos están inmersos en la forma particular en que una sociedad organiza sus instituciones. En este sentido, comenta que en democracia siempre existe una ética, aunque naturalmente, no todas las éticas han sido pensadas en democracia, sino que cada sistema organizativo tiene una en particular, estas pueden ser patriarcales, colectivistas, fundamentalistas, jerárquicas e inclusive aristocráticas, por ejemplo.

En este sentido habría que preguntarse, si todos estos factores, familia, escuela, proceso de enseñanza-aprendizaje, cátedras académicas servirían para preparar a los alumnos como ciudadanos capaces de desenvolverse en el ámbito social, fuera y dentro de la escuela. Habría que ver los resultados a través de estudios que conlleven algo más allá que las meras notas académicas, ya que habría que ver su desempeño como seres humanos, como profesionales al asumir su rol, algo difícil de determinar sin planificar unos instrumentos de medición, sin una programación estratégica que sirva para medir cualitativa y cuantitativamente unos resultados. Lo que podría necesitar largos años de preparación, seguimiento y análisis.

En este sentido McLaren (1995) alerta que los docentes deben tener una visión crítica de lo que se le presenta al alumno, que debería adecuarse cultural, regional y étnicamente lo que se les muestra para no generar falsas ilusiones ni desestimar lo propio, habla de que debería haber  auto reflexiones colectivas, para no caer en lo que él llama un neocolonialismo tecnológico que desvirtúe la esencia del individuo. Por supuesto, que esto puede tomarse en cuenta, pero los procesos de globalización tienden a borrar todas barreras, sobre todo, las mentales que se pueden producir al interactuar con otras realidades. Lo importante es estar al tanto de la propia identidad y manejarla de acuerdo a la madurez individual que cada individuo posea.

Aparte de tomar en cuenta lo académico, lo familiar, habría que ver los ámbitos geográficos, las actividades económicas, así como las mismas fluctuaciones sociales, políticas y económicas por las cuales atraviesa un individuo a lo largo del tiempo, lo que genera variaciones. En este sentido, lo particular en relación a la convivencia ciudadana quedaría sujeto a la propia personalidad y características particular de cada individuo, lo más que se puede esperar es que los valores inculcados en su proceso formativo, sea a nivel familiar y complementado por la escolaridad, sirvan como normas de conductas asociadas a la moral y a la ética presente en su sociedad.

 A modo de conclusión

Se podría expresar que el hombre es un ser gregario que necesita la cooperación, la integración, la interacción social con otros seres humanos para poder adquirir las competencias que lo capaciten como individuo en la sociedad a la que le toca insertarse. No puede estar aislado, no sobreviviría, a diferencia de otras especies mamíferas, sus procesos de maduración son muy largos, depende de otros para crecer y desarrollarse, en este caso, la familia constituye una necesidad fundamental para lograr la supervivencia.

La ética, los principios morales son algo que están inmersos en su sociedad, no son algo etéreo que adquiere por generación espontánea ni por casualidad, son algo que se espera que vaya adquiriendo a medida que madura. Se utiliza para ello la educación, sea formal e informal, la familia como primera institución social cumple el rol primordial de darle un idioma, el lenguaje, de cubrir sus necesidades básicas, luego las instituciones educativas se ocupan de transmitirle los conocimientos esenciales para desempeñar el rol vital que le tocará como profesional en algún momento de su vida. En este sentido, la educación es un plan de vida que la propia persona debe concientizar, debe adquirir voluntariamente, se debe comprometer de corazón, no puede ni debe ser impuesto ni forzado, ello para garantizar que sea apreciado e internalizado libremente.

Como ser comunitario debería estar inmerso en un sistema de organización que vele por su protección e integridad, en este sentido, el modelo democrático es el más abierto, ya que en teoría le daría las oportunidades de asumir roles específicos, los cuales pueden ir variando de acuerdo a su desempeño dentro de la misma organización política y estatus social al tener igual oportunidad que todos los otros individuos. A su vez, debe garantizar la permanencia del mismo sistema democrático al contribuir con su preservación y evolución para mejorarlo y conservarlo. En este sentido la propia democracia debe tener el rol de formar y educar a la persona con el fin de perfeccionar al propio sistema de gobierno, solo así se garantiza su permanencia a través del tiempo y de las generaciones. Las propias características de esta sociedad del conocimiento generan la necesidad que el propio individuo tome conciencia de su rol, el cual se mueve dentro de la incertidumbre que el propio sistema produce debido a las dinámicas cambiantes que se presentan y estimulan los desarrollos tecnológicos a nivel de comunicación e información, y que crean cambios en lo político, en lo económico y sobre todo, en los aspectos sociales, allí donde, generalmente, los individuos requieren convivir y desarrollarse en paz y armonía para alcanzar su potencial personal y colectivo.

 

 Referencias:

Bautista, O. y Ausin, T. Democracia ética, una propuesta para las democracias corruptas. Toluca, México, 2014.

Cortina, A. Para qué sirve la ética. Entrevista en video. BBVA, España. (2002). https://aprendemosjuntos.bbva.com/especial/aporofobia-no-se-rechaza-al-extranjero-sino-al-pobre-adela-cortina/

Cortina, A. Ética. Madrid, España. Editorial Akal, (1998).

Gándara, M. Ética, diálogo y democracia. Revista IIDH. (2005)

Garvin, D. Crear una organización que aprende. Gestión del conocimiento. Harvard Business Review. Ediciones Deusto. Bilbao, España. (2002)

Giusti, M. Ética y democracia. Ponencia presentada en la III Conades, Lima, Perú. (2005)

Dewey, J. “Democracia y educación”. The McMillan Company, (2016) EEUU.

Hauser, E. “Viva el libro”. Condensado de "Christian Herald", y tomado de Selecciones del Reader's Digest, septiembre 1973.

Kant, I. Fundamentación de la metafísica de las constumbres. Critica de la razón práctica. Editorial Porrúa, Argentina, México. (1921) (2000).

López, J. y Leal, I. Cómo aprender en la sociedad del conocimiento. Epise, S.A. Barcelona, España. (2002).

McLaren, P. Pedagogía crítica y cultura depredadora. Editorial Paidós, Barcelona, España, (1995).

Méndez, P. El trabajo pedagógico colaborativo en la educación superior, mediado por herramientas tecnológicas. Consideraciones teóricas. Anuario Ininco, Vol 1, Nro. 15, (2003)

Meza, M. Desafíos de la educación. Formación en valores. Compilación.. http://saber.ucv.ve/handle/10872/17333

Ouchi, W. La teoría Z. Ediciones Orbis, S.A. (1982) Barcelona, España.

Pascuali, A. La dimensión moral del comunicar. (2021). Caracas.

Pérez, Senia, Barrueco, Luis , Quezada, Annie. Estrategia pedagógica de contextualización sociocultural de la formación ciudadana. Recuperado de: Saber_UCV.
http://hdl.handle.net/10872/20374

Prieto F., L. “El humanismo democrático y la educación”, Fondo Editorial Ipasme. (1959), Caracas. Venezuela.

RAE. Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, RAE. Madrid. (2024). https://www.rae.es/

Sánchez T. S. Educar en democracia. Ed Marsiega. Madrid 1985

Zavater, F. El valor de educar. Editorial Ariel, Barcelona, España. (1991).

Comentarios

Entradas populares de este blog

Octavo encuentro

19 de enero 2010 Tema: Podcast (continuación) En esta clase aprendimos sobre las diversas herramientas que posee el programa gratuito, descargable de Internet llamado Audacity . Codificación de sonido con pérdida de la calidad : MP3: MPEG-audio layer3. AAC: Advanced Audio Coding. Es más estable que el mp3 en cuanto a bits por segundo y consume la misma cantidad de recursos, siendo su sonido más cristalino. OggVorbis. Formato con streaming. Audio o video, libre de patentes. Es como una máscara que permite que confluyan otros formatos. Puede estar online, el cual demando para ser escuchado al momento, en tiempo real. WMA: Windows Media Audio. El cual permite convertir archivos a formatos con o sin pérdida a elección del usuario. El software Audacity. Es un programa de código libre, el cual estimula la utilización del uso de audio en Internet. La pantalla tiene un área de grabación de los sonidos. Cuenta con controles para el uso de cornetas externas y la utilización del micróf...

Ejemplo de pirámide de 2do y 3cer nivel

Fuerte competencia para el iPhone La compañía Google lanzó su propio teléfono inteligente, el Nexus One , el cual cuenta con su propio sistema operativo Android en versión 2.1. Es fabricado por la compañía coreana HTC , y viene con una memoria de 512 MB, pantalla de 9.3 centímetros, bluetooth y cámara de 5 megapíxeles. De esta manera Google expande sus horizontes dentro del campo informático y comunicacional, ya que pasa a ser un fuerte competidor dentro del mercado de los llamados Smartphone , el cual es liderado por iPhone de Apple, el cual se ha convertido en la referencia obligada para las otras compañías fabricantes de dispositivos móviles. Sin embargo, para muchos analistas del mercado no esta muy claro qué se propone Google al fabricar su propio teléfono, ya que otras compañías producen teléfonos similares con Android, inclusive algunas como Motorola, han abandonado el desarrollo de teléfonos con otros sistemas operativos como Windows mobile para apostar por el de...

Asignación Textos - Usabilidad

Asígnación para demostrar el uso de la pirámide invertida y la aplicación de los métodos redaccionales para Web, sugeridos por Jakob Nielsen. Texto original:  Total: 8.775 caracteres. Palabras: 1.384. Teherán prueba "con éxito" una versión avanzada de un misil capaz de alcanzar Israel El Ejército iraní ha probado "con éxito" una versión avanzada de su misil de medio alcance Sayil-2, alimentado con combustible sólido y capaz de llegar a Israel y a las bases estadounidense en el golfo Pérsico. Según la televisión estatal por satélite, que ofreció imágenes de la prueba, el lanzamiento se produjo este miércoles en una zona del país que no reveló. Las Fuerzas Armadas iraníes ya había probado una versión del mismo misil el pasado mayo. De acuerdo con la fuente, el Sayil-2 tiene un alcance mayor que el también misil de fabricación iraní Shahab-3, y puede impactar en objetivos a 2.000 kilómetros de distancia. La televisión explicó, asimismo, que la nueva versión ...