Por: Nabor Ruiz Martínez
UCV, Caracas, Venezuela.
Resumen:
En el presente artículo se hablará sobre el impacto que tuvo el desarrollo de internet y la web 2.0 en la profesión del periodista y en el modo en que se interrelaciona el público en la era del ciberespacio. Implicaciones sociales, cognitivas, conductuales y educativas.
Comentan
Fogel y Patiño (2007) que durante el atentado de las torres gemelas del World
Trade Center, en Nueva York, en septiembre de 2001, los medios de comunicación
veían con preocupación cómo todas las páginas web se “colgaban”, en realidad,
la tecnología Web no estaba todavía preparada para aguantar la enorme cantidad
de usuarios que se conectó ese día para navegar en Internet. Sin embargo, ya en
el 2005, cuando los atentados en Londres del 7 de julio, sólo la página de The Guardian recibió a más de 500 mil
usuarios, y la forma de cubrir la noticia había cambiado, ya no eran solo los
medios que transmitían, las propias víctimas y audiencias del atentado,
utilizando sus celulares, compartían información en tiempo real, lo que
aprovecha la propia BBC para colocar
los testimonios de primera mano. En ese momento comentan Fogel y Patiño (2007)
se comprende que la realidad periodística había cambiado, ya que Internet fue
el apoyo principal de toda la cobertura mediática y se complementaba el
triángulo: acontecimiento, tratamiento periodístico, y reacción de la
audiencia. También comentan los autores, como el texto, el que imperaba desde
la época de Gutenberg, quedaba como un elemento secundario o complementario, ya
que no puede competir contra un sonido, una imagen, un video, algo que impacta
al usuario en forma inmediata, esto ya lo había pronosticado McLuhan, quien
consideró a los medios como portadores de una experiencia personal, más allá
del contenido.
Cuando
Ted Nelson, ideó el hipertexto por allá en 1965, todavía no existía la
tecnología para aplicarlo, y él solo pensaba en textos entrelazados
infinitamente, no contaba con imágenes, videos, sonidos, ni animaciones
mezclados en modo continuo. Luego vino Internet, potenciado con la invención de
los navegadores como Netscape, y de buscadores como Google, y toda esa visión
aplicada. Allí el usuario buscaba y recibía información en forma pasiva, como
la había recibido tradicionalmente, desde la época de los impresos. Sin
embargo, comentan Fogel y Patiño (2005) esto cambia cuando se advierte una
tendencia en la forma de utilización de Internet por parte de los usuarios, la
que fue descrita por Tim O´Reilly hacia el 2004, al mencionar cómo la Web
2.0, iba en aplicación práctica al haber más interacción entre los usuarios
y los contenidos, inclusive, se potencia la actuación al asumir el protagonismo
y la elaboración propia de los contenidos para que otros internautas los vieran
e interactuaran.
Esto
va con lo que plantea Barbero (1987) sobre la disminución del poder de la
masificación de los medios en la cultura, ya que la importancia y hegemonía de
los medios en sí, se diluye, queda opacada por nuevas visiones, nuevas
interacciones, producidas ya no desde los grandes centros oligarcas de los
medios, como él llama a los intereses de la prensa grande, sino, que los
propios usuarios deciden qué es válido y qué no. Todo esto potenciado, por el
impacto de las aplicaciones de redes sociales y la movilidad web auspiciada por
los celulares, esta decodificación masiva y colectiva no puede ser dirigida ni
manipulada como se hacía anteriormente.
Y
es que el usuario ya no es un simple internauta, el cual navegaba pasivamente
por la Web, ahora es un webautor,
término que emplean Pizani y Piotet (2008) para describir el papel actual del
usuario, el webautor produce y
consume productos elaborados por otros webactores,
lo que convierte a internet en un espacio de intercambio social, de
conocimiento, de información colectiva, multicultural comprometida y
participativa.
Y
es que la misma internet dicta las pautas de las dinámicas y las mecánicas que
funcionan, por ejemplo, hay usuarios dedicados a captar los fakes o noticias falsas que circulan en
la red, y si por casualidad, un medio o un periodista comete un error las
respuestas son implacables, ocasionan dimisiones y hasta suicidios. Realmente,
el empoderamiento de las audiencias también tiene sus lados oscuros, muchas
veces se da como cierto lo que no es, o simplemente se descontextualiza un
hecho y se remite parcial o incompleto lo que genera más problemas que
soluciones.
He
allí la importancia que destacan Pizani y Piotet (2008) al hablar de
colaboración, de compromiso entre las partes. Hay una realidad objetiva, los periodistas
ya no tienen el monopolio de la información ni de los hechos, ahora cuentan con
la colaboración de los propios espectadores, de la allí que la palabra mágica
sea cooperación, la que debe existir
entre los profesionales y los aficionados bajo una regla de respeto mutuo. Y es
que el llamado Periodismo ciudadano, está allí, es el que está en el momento
justo donde ocurren los hechos, luego llegan los periodistas, los que analizan
e interpretan lo sucedido en base a lo que obtienen de primera mano.
Comentan
Hernández y Burgos (2024) sobre el término “cancelación” como un sustantivo
convertido en verbo, ya que significa que se puede eliminar, boicotear,
bloquear e inclusive, estigmatizar, a una persona en las redes sociales
digitales, por cualquier motivo que el usuario considere válido. Este tipo de
acción se deriva del hecho de criticar públicamente a cualquier individuo
público por una acción o un hecho cometido, y tiende a eliminarlo o
recriminarlo públicamente en la internet.
En
honor de la verdad, esto ha funcionado por parte de personas públicas
comprometidas con la justicia, la paz, la democracia y el bien común, para
apoyar alguna causa social válida, como la defensa de la libertad, contra el
maltrato animal, los derechos humanos, el mantenimiento de la democracia,
alguna lucha que enaltezca el derecho a la felicidad de las personas, etcétera.
Lo
cuestionable es que hay canceladores profesionales, quienes se han hecho de una
reputación a nivel digital, justamente por ejercer ese tipo de acción basado en
una falsa democracia y en una cuestionable libertad de expresión con el fin de
generar daño e incluso utilizar una falsa retórica de ataque público a alguien
o a un grupo social, con la finalidad de alcanzar más seguidores.
Comentan
los autores, que esto ha originado también que haya personas públicas como
Margaret Atwood, Noam Chomsky y Salman Rushdie quienes abogan por una cultura
de tolerancia donde todos puedan expresar su voz, donde se pueda discrepar de
buena fe, sin que ello traiga consecuencias, así es que consideran que al final
, la verdad surge. Comentan que con
ello, se alcanzan espacios para la experimentación, la asunción responsable del
riesgo comunicacional y, por qué no, de los errores. Y que estos puedan ser
replanteados libremente.
El
hecho es que se defiende el libre derecho de comunicar, donde nadie pueda ser
victimizado, perseguido o cancelado por el simple hecho de expresar su opinión.
En este sentido, Hernández y Burgos (2024) comentan sobre un nuevo término, Prosumidor, el cual viene de la
combinación de las palabras productor y consumidor, este término se emplea en
marketing, pero comunicacionalmente tiene que ver con el productor de contenido
y su rol de constructor de opinión pública. De allí que hablen del término postcensura, la cual es la que se
produce en las cibercomunidades
cuando se ponen de acuerdo las personas para cancelar a alguien o a una
institución, sea en forma justificada o no.
El
hecho real es que el público está empoderado, sabe que tiene una voz que puede
mostrar en el ciberespacio, y que se puede ejercer presión sobre cualquier tema
sensible socialmente. Sabe que la Web sirve no solo para mostrar cosas banales
basadas en la apariencia, sino que se tienen el poder para cambiar la realidad,
sea a nivel regional o global, ya que no hay fronteras delimitadas geográfica
ni socialmente. Como expresa Cabero (2001) que las TIC’s hacen que los jóvenes,
sobre todo, cambien el concepto de tiempo, que les cambien las reglas del juego
a las propias redes sociales, que se relacionen de otra manera, y que abordan
sus propios procesos de formación e instrucción desde otras perspectivas.
Boschma
(2007) citado por Cabero (2009) comenta sobre lo que él llama la “Generación
Einstein”, (creativo y multidisciplinar), en el sentido en que los aprendizajes
no son ya lineales, los jóvenes toman de internet sin ser metareflexivos con lo
que utilizan, simplemente lo utilizan y ya, incorporan lo que necesitan y les
sirve, desechan lo obsoleto. Reciben información de varias fuentes, emisores y
recursos, los mezclan y remezclan a necesidad, no importa que sean
discontinuos, fragmentados, el hecho es que sean útiles. En la sociedad del
conocimiento y de la información estos cambios culturales forman parte de procesos
y dinámicas que la tecnología ofrece, y esto da oportunidades y el poder que
anteriormente el ser humano no tenía ni visionaba socialmente.
A modo de conclusión:
Se
observa que las mentalidades han cambiado, la tecnología genera nuevas
necesidades y nuevas concepciones. Internet cambió la estructura cognitiva del
ser humano e impactó definitivamente en la forma en que se interrelaciona y en
la que labora. El periodismo ha sido una de las profesiones más impactadas por
este cambio estructural, la profesión tuvo que adaptarse al cambio obligado por
las circunstancias. Todavía se recuerda en las redacciones las luchas que hubo
entre los departamentos de producción y redacción, donde unos temían por la
disminución y desaparición de empleos, (lo que a la larga sucedió), mientras
otros veían cómo tenían que adquirir nuevas destrezas y orientaciones para
ofrecer otras dimensiones al periodismo. Ya no era el sentarse en una máquina
de escribir, entregar 3 cuartillas e irse. Ahora la noticia podía crecer en el
tiempo, necesitaba actualizarse, dimensionarse con los aportes que otros
usuarios hacían, como videos e imágenes, por ejemplo. Y a su vez, las redes sociales
se convertían, muchas veces, en el punto inicial del cual partía la noticia
para luego llegar a los medios. La inmediatez y velocidad que ofrece el tener
esas redes en el celular, es algo contra lo que una redacción no puede
competir. En este sentido, el gremio tuvo que aceptar que había contribuciones
que no venían a competir, sino a complementar. Esa es la realidad actual del ciberperiodismo, colaboración extrema
entre profesionales y aficionados para informar, y lo que resulta, ganancia
para todos.
Referencias:
Barbero,
j. De los medios a las mediaciones.
Comunicación, cultura y hegemonía. Ediciones Gili, México, (1987)
Castaño,
C. Web 2.0. El uso de la web en la
sociedad del conocimiento. Compilación. Universidad del País Vasco,
Universidad Metropolitana. Caracas, 2009.
Hernández,
G y Burgos, E. La cultura de la
cancelación: entre la democracia y el linchamiento digital. Dialéktica.
Julio. (2024). https://dialektika.org/2024/07/23/la-cultura-de-la-cancelacion-entre-la-democracia-y-el-linchamiento-digital/
Esic, Business y marketing school (S/A) .¿Qué es un prosumidor? Su relevancia para las
marcas. https://www.esic.edu/rethink/marketing-y-comunicacion/que-es-un-prosumidor-ejemplos-c,
Noviembre, (2023).
Fogel, J. y Patiño, B. La prensa sin Gutenberg, el periodismo en la era digital. Punto de
Lectura. Madrid, España. (2005).
López, J. y Leal, I. Cómo
aprender en la sociedad del conocimiento. Editorial Epise S.A., Barcelona,
España, (2002).
Pisani, F. y Piotet, D. La alquimia de las multitudes. Cómo la web está cambiando al mundo.
Paidós, Barcelona, España. (2008).
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